Justificación

Son ellos nuestra motivación para poner en escena, para su divertimento, su conocimiento, su re-conocimiento, su llanto, su canto, sus miedos, sus gritos y su alegría; todas las imágenes y palabras que surgen de nuestros pequeños personajes; sus historias que son las de los niños, los trasladan a un mundo mágico sin perder de vista sus realidades. Una fantasía de nuestras propias luchas cotidianas, (las de los niños y las nuestras), luchas como encuentros, como retos, como signos de que ya estamos en el tren de la vida y que de él no nos bajaremos hasta dentro de mucho tiempo, mientras tanto miramos al mundo, nosotros en él. ¡Carbón!... el tren no debe detenerse... ¡Hay mucho por hacer!